…RILEY…
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Su padre seguía hablando sin parar de márgenes de beneficio y ejecutivos desleales. Flexioné el pie y subí la planta desnuda por la fina lana de sus pantalones, trazando el músculo duro de su pantorrilla. Lo sentí estremecerse. Una reacción callada, casi imperceptible. Pero la vi. La sentí.
Su pierna se contrajo, pero no se apartó. No podía.
Subí más, el empeine rozando su espinilla. La tela era suave, cara. Imaginé el calor de su piel justo debajo. Su mano apretó el tenedor con t