C76-UNA LOBA SE DEBE A SU ALFA
El viento nocturno azotaba las almenas del castillo mientras Maddox apoyaba los antebrazos en el parapeto de piedra, observando el campamento iluminado por hogueras abajo. Una sonrisa sardónica se dibujaba en sus labios mientras bebía de una copa de plata. A su lado, Axel permanecía en silencio, con la mirada perdida en el horizonte donde la luna comenzaba a ascender.
—Llevas así una hora —comentó Maddox sin mirarlo, dando otro sorbo a su bebida—. Vas a terminar c