Capítulo 13.1
Eva se acurrucó en la cama mirando hacia la ventana. Contemplaba el patrón de luces y sombras que se filtraba a través de las persianas cerradas.
Centrarse en eso evitaba que pensara en otras cosas, como en qué ocurriría cuando su padre descubriera dónde estaba. La puerta de la habitación chirrió al abrirse, pero Eva no se giró. No le hacía falta mirar.
Sabía que era Dorian. Cada célula de su cuerpo estaba en sintonía con él. Podía oler su aroma característico en el aire y oír el