«Aunque tu mente esté confundida, tu corazón siempre sabe la respuesta»
Anónimo
Ya era tarde para bajar del vehículo, además que los asientos son cómodos y huele a nuevo.
—Buenos días Sammy—sus ojos azules me escudriñan mientras yo sigo mi investigación científica de como se respira.
—Bu, bu, bu—aclaro mi garganta en el vano intento de corresponder al saludo.
—Buenos días Arturo, repite después de mi—se burla cuando intenta hacer que repita entre risas, entonces, me doy por vencida.
—Te iba a