A la Deriva 27
…
—¡genial! Más idiotas para jugar, este fue una total decepción. No sé para qué lo quiere el señor Pietro— dijo el niño mirándolos profundamente con sus penetrantes ojos rojos…
Sin dudarlo Leo corrió y lo embistió con fuerza.
Rápidamente el niño estuvo frente a él y mirándolo fijamente le dio un fuerte puñetazo en el estómago que hizo que Leo se doblara del dolor.
—¿qué hacés boludo?— preguntó Theo con dificultad levantando su cabeza empapada en sangre.
—tu,