31.
GABRIELA
El fin de semana fue increíble. Siendo honesta, no quería que terminara y Mauricio tampoco, al parecer.
Sus manos acunan mi cintura, ejerciendo una ligera presión que envía cosquillas a la zona sur de mi cuerpo, mientras me besa. Se separa de mí, mordiéndose el labio para no sonreír pero falla en el intento.
―No quiero que te vayas ―admite, suspirando―. ¿Crees que puedas volver a quedarte conmigo otro día?
―Tal vez ―respondo, sonriendo con diversión―. Ahora debo caminar lo que queda ha