Narra Jo Ann
Noto la sorpresa del taxista cuando le grito pero aún así lo hace, ganamos tiempo mientras todos sus hombres suben a los coches y gracias a la gran cantidad de taxis en esta ciudad logramos camuflarnos.
Las patrullas encienden sus sirenas llamando la atención de la gente entre ellos la del taxista.
–¿Acaso está escapando de la ley, señorita?- pregunta el hombre de avanzada edad sin despegar la vista del camino cuando se da cuenta de la cantidad de autos detrás.
–¿Me veo como una