Llegaron a la casa antigua. Normalmente, la casa antigua estaba bastante tranquila por fuera, ya que Rosalía y Yune preferían la paz y rara vez había disturbios en ella. Pero hoy, había numerosos coches lujosos afuera de la casa, y el tráfico estaba bastante congestionado. Se podía imaginar el bullicio dentro de la casa.
Al ver esta escena, Claus frunció el ceño. Javier conducía adelante y, al ver la situación, explicó por iniciativa propia: —Estas personas son las que se enteraron del regreso