Fátima regresó a casa y le contó a Rosa la verdad sobre lo que había sucedido.
Rosa ya había enviado las invitaciones para la reunión de intercambio y se había jactado ante todo el grupo de señoras adineradas quienes asistirían. No iba a permitir que este asunto terminara en fracaso.
Ella regañó directamente a Fátima, diciendo: —¿Después de todo lo que hemos hecho por ti, y de nada sirve? Te hemos alimentado y cuidado, pero ¿qué has logrado? Te das el lujo de vivir bien todos los días, pero ¿q