Y eso no era todo.
Gairin Lloyd, el mundialmente famoso presidente europeo, compró una estrella para una persona misteriosa, cuyo nombre era desconocido para el público, debido a que iba a cumplir años. Le puso su nombre y utilizó un dron para escribir en el aire "feliz cumpleaños".
Sánchez Qadim, un magnate de alcance internacional, gastó una enorme cantidad de dinero en comprar acciones en nombre de alguien más. Además, ganó cien millones en una sola noche y lo ingresó todo en la cuenta de la