—Ahora déjame a mi hacerme cargo— Claus le dijo al conductor.
Viendo cómo el automóvil lentamente se adentraba en una zona concurrida.
Con las habilidades técnicas y la resistencia del conductor, Claus temía que pudiera atropellar a algún peatón.
El conductor estaba nervioso y, al escuchar las palabras de Claus, se quedó atónito.
—¿Qué? — La cara del conductor reflejaba confusión.
Claus sabía que este no era el momento de buscar culpables.
Con calma, le dijo al conductor: —Ve al asiento de