Capítulo 44. Un plan absurdo.
El temido miércoles llegó y con él, la agitación en la mansión de los O’Neill. La casa se había convertido en un espacio de hiperactividad, con el personal yendo de un lado a otro dando los últimos toques a la decoración.
Meredith lideraba aquel caos como una directora de orquesta, señalando a cada uno el lugar que debía atender. No solo Paolo Vannucci llegaría esa tarde desde Italia, sino su primo Giancarlo y su abogado y socio Florian Moretti.
Los tres pertenecían al jet set más exclusivo de