Capítulo 40. Un problema complejo.
Mike llegó a su casa de hombros caídos. Al cruzar la puerta, su amigo Randy hizo estallar un tubo de serpentinas.
—¡Bienvenido a su castillo, oh milord!
Con mirada furiosa traspasó al negro mientras un baño de papelitos y tiras de colores le caía encima.
—Supongo que tú vas a limpiar este desastre, ¿cierto?
Randy se carcajeó tanto que casi cayó al suelo. Mike resopló con cansancio y dejó su bolsa de viaje en un sillón para entrar en la cocina. Abrió el refrigerador buscando una botella de agua