Capítulo 28. No puedo.
Alyssa dudó. Había mucho que la detenía. Sus sentimientos, sus miedos, pero sobre todo, la gran erección que Mike le mostraba.
Sus ojos se llenaron de lágrimas de pena porque descubrió que él no iba a ser tan delicado en esa ocasión. Estaba furioso y herido, sería frío y directo.
—Entonces, ¿lo harás? ¿Qué opinas de lo que ves? —preguntó el hombre mostrándose ansioso.
Ella respiró hondo y se irguió, sacudiéndose sus inquietudes.
—Eres mucho más hermoso de lo que imaginé —le dijo, a él en especi