3 RAZONES PARA VOLVER. CAPÍTULO 22. Las garras del lobo
3 RAZONES PARA VOLVER. CAPÍTULO 22. Las garras del lobo
El silencio que siguió a la frase de Athena fue breve, demasiado breve, apenas un parpadeo antes de que la realidad terminara de asentarse en las cabezas equivocadas. Luego todo explotó.
Audrey fue la primera en perder el control. Su rostro, siempre tan contenido, se desencajó por completo, y la mujer elegante, fría y calculadora desapareció en cuestión de segundos.
—¡Esto es absurdo! —gritó, avanzando un paso, casi temblando—. ¡No puedes