Mundo ficciónIniciar sesiónSalgo de mi casa pateando la puerta y lanzando mi bolso por las pequeñas escaleras. Las seis de la mañana, un sábado, otra vez.
Irina espera por mí en una motocicleta.
—¡Seis de la mañana! ¡dos sábados seguidos!
—¡Sube de una puta vez, princesa!  






