Punto de vista de Cecilia Leopold caminó por el pasillo hacia nosotras, con su paso largo y firme, aun cuando su rostro se oscurecía, con sus ojos siendo dos ventiscas, fríos y afilados. Se detuvo cerca de nosotras, mirando a su alrededor, absorbiendo la escena ante él. Mirándome a mí, preguntó:—¿Qué es exactamente lo que está pasando aquí?Antes de que pudiera responder, Vivian se acercó más a él. El veneno se drenó de su rostro, y fue reemplazado por una falsa tristeza.—Gracias a la Diosa que está aquí, Su Alteza. No creería los insultos que he sufrido por parte de esta Omega —Vivian me señaló con un gesto—. Las cosas que me dijo... ¡demasiado terribles como para repetirlas! Su Alteza, ella tuerce las cosas para hacerse parecer la víctima, pero en realidad solo quiere tomar ventaja de la bondad de todos nosotros. ¡A mí me odia más que a nadie porque tengo su favor!—Si eso es verdad —habló Leopold—, ¿entonces por qué es ella la que está en el suelo?—Solo les pedí a mis sirv
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