—¿Aceptas a Adrian Blackwood como tu esposo legítimo?La voz del sacerdote atravesó la catedral y me obligó a levantar la mirada.A través del velo blanco, podía ver cientos de rostros observándome. Los invitados de mi familia estaban sentados en las primeras filas, vestidos con sus mejores trajes y vestidos, fingiendo que aquel era un día de celebración. Los periodistas esperaban afuera para convertir mi boda en el titular de la semana, mientras los inversionistas de Hart Enterprises aguardaban ansiosamente para descubrir si la unión entre los Hart y los Blackwood significaba que nuestra empresa finalmente estaba a salvo.Todos esperaban que dijera que sí.Nadie sabía que yo estaba a punto de casarme con el hombre que había destruido la imagen que tenía de mi propia madre.Nadie sabía que tres meses atrás había abierto una puerta y había visto a Adrian Blackwood en el dormitorio de Victoria Hart.Y nadie sabía que, después de aquella noche, mi vida había comenzado a desmoronarse.Mis
Leer más