La alarma de peligro resuena lastimando los oídos, acompañada por el parpadeo de luces rojas que se reflejan con fuerza en las paredes de cristal del laboratorio limpio. La voz mecánica de la computadora del edificio continúa la cuenta regresiva con frialdad: 25... 24... 23...Un vapor ligero de color plateado empieza a salir por la ventilación del techo, trayendo un olor a almendras amargas que penetra los sentidos: gas nervioso Soman que paraliza la respiración en pocos segundos.Valeria Alvares grita llena de pánico, corriendo hacia la salida principal, pero el panel de la puerta de acero se bloquea cerrándose de forma automática desde afuera. Padrino ha sacrificado a todos dentro del edificio a distancia.Elena se mueve con rapidez. El miedo no altera su tranquilidad para nada. Quita el tanque de oxígeno portátil del lado de la mesa de operaciones de su padre, colocando la mascarilla sobre el rostro del hombre débil."¡Mateo! ¡Carga a mi padre ahora mismo!", ordena Elena llena de
Leer más