Sin darse cuenta, Valeria Mendoza llegó al establo número nueve.Black Jewel pareció sentir algo, bajando la cabeza mientras Valeria lo abrazaba.Los ojos de Valeria se llenaron de lágrimas. Desde la muerte de su abuelo y de su madre, rara vez había vuelto a sentir el calor de una familia. Aunque su padre seguía vivo, Black Jewel tenía un significado completamente distinto para ella.Acarició suavemente a Black Jewel, con la voz ahogada por la emoción.—Black Jewel, lo siento. Ahora mismo no puedo llevarte conmigo, pero no te preocupes, encontraré la manera de reunir el dinero cuando regrese.—Te prometo que te compraré de nuevo. Lo haré, sin falta. Tienes que portarte bien y esperarme aquí, ¿de acuerdo?Black Jewel la empujó suavemente con el hocico, reforzando su determinación.—Ya tengo que irme. La próxima vez que nos veamos será para llevarte a casa, ¿de acuerdo?Los cascos de Black Jewel golpearon el suelo.—Pórtate bien, ¿sí?Valeria lo acarició una última vez con pesar antes d
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