—Mis cartas simplemente eran malas —dijo Valeria Mendoza con total naturalidad.
Zack Quinn soltó una risa baja. Bajo su mirada, Valeria sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
Por suerte, Yolanda Baker reaccionó con rapidez y dijo que ya casi era hora de volver al trabajo, así que sacó a Valeria del reservado para no interrumpir más su comida.
En cuanto salieron del restaurante, Yolanda dejó escapar un suspiro de alivio.
—¡Chica, casi me matas del susto con lo que dijiste hace un momento!
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