Mario, beso mi cuello sintiendo como me daba chupones, sabiendo que me iba a dejar una marca, segui dandole un sorbo a la copa de vino que tenía en la mano, mientras mi esposo, seguía lamiendo mis mejilla, mis hombros, mis labios, metiendo su lengua en mi boca hasta mi garganta mientras sus manos seguían en mi cintura.—- Mario por favor, para no me apetece, lo del fuego se va a quemar como no lo atiendas — le dije—- Me da lo mismo, lo vuelvo a hacer, —- me dijo mientras bajaba mi top, acariciando mis pechos con sus manos, lamiendo y succionando cada uno de mis pezones. —- !! MARIO ¡¡ he dicho que basta ¡¡¡ —- le grité.Pero en vez de estar quieto, cogió mi cuello con su mano, apretando mientras acercaba su boca a mi boca, viéndole como doblaba el entrecejo, mirandome furioso.—-- Eres mi mujer, si quiero estar todo el día follandote, tu te dejas, que sea la última vez que me apartas de ti, cuando deseo meter mi polla en tu coño, ¿entendido? , ahora largate de aqui, !! FUERA¡¡ — me
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