Victoria se dirigió a su habitación y buscó su neceser. Al abrirlo, notó que no había llevado la caja donde estaban las píldoras anticonceptivas.Frunció el ceño.Comenzó a pensar y recordó que no las había tomado durante las últimas semanas. Ni siquiera recordaba cuándo había tomado la última. Supuso que había sido el día de su cumpleaños.Por regla general, ella no solía olvidarlas.Ethan no quería hijos, así que siempre había sido muy rigurosa y precavida. Incluso solía tener una caja de reserva.—¡Piensa, Victoria, piensa! —murmuró, llevándose una mano a la frente.No.Su mente debía estar jugándole una mala pasada y su cuerpo estaba pasándole factura.Venía comiendo mal y durmiendo pésimo. Además, había conducido durante más de veinticuatro horas y ese día se había levantado tan tarde que incluso se había saltado el desayuno.Tomó el teléfono y llamó a Los Ángeles.En una habitación de un exclusivo hotel, el teléfono volvió a sonar.Una mano salió de entre las sábanas.Kate estir
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