POV: ValerieLa puerta estaba abierta frente a mí. La luz cálida del pasillo cortaba la penumbra del despacho como un tajo limpio, invitándome a dejar atrás décadas de mentiras y rencores.Pero Arthur no podía soportar verse derrotado. No podía admitir que la verdad ya no tenía el poder de hincarme de rodillas.—¡No te atrevas a pensar en Regina con lástima! —su grito rasgó el aire, cargado de una rabia ronca, casi animal—. ¡No te atrevas a santificarla, Valerie! ¡Tú no sabes de lo que esa mujer era capaz, ni tampoco sabes cómo llegaste a este mundo!Me detuve en el umbral. Sentí un escalofrío helado recorrer mi espina dorsal, un presagio sombrío que me hizo girar despacio.Arthur estaba de pie junto a su escritorio, con los nudillos blancos de tanto apretar la madera de caoba. Su rostro estaba congestionado, venoso, desencajado por una malicia desesperada que ya ni siquiera intentaba disfrazar.—¿Crees que fuiste el fruto de un triste acuerdo matrimonial? —siseó, dando un paso lento
Leer más