Windy sintió que toda la sangre le subía a la cabeza, por una mezcla de sorpresa, enfado y pánico. Pero, antes de que pudiera continuar con sus protestas, sus ojos captaron algo, que hizo que su corazón casi dejara de latir.En una esquina de la cama, justo encima de la manta, ligeramente levantada, se veía una pequeña chaqueta, de color azul claro, con un dibujo de un dinosaurio, en la espalda. La chaqueta de Evan. Aquel niño seguro que se la había dejado en la habitación de Windy, aquella tarde, mientras jugaban al escondite, y Windy no se había dado cuenta, antes de dormir.Davin, que ya se había sentado en la cama, empezó a mirar a su alrededor, en la habitación, con los ojos entrecerrados. Su mirada se movió de la pared al armario, del armario a la mesa, de la mesa hacia la cama. Observó cada detalle de aquella sencilla habitación de Windy.Windy vio la dirección de la mirada de Davin, que se movía lentamente hacia la esquina de la cama, donde estaba la chaqueta de Evan. En una f
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