Windy apartó aquel pensamiento rápidamente. Besó la frente de Flora con ternura y sonrió.—Sí, mamá lo sabe. Ahora, Flora, ayuda a mamá a calmar a los hermanos, que están alborotados. Ya es casi la hora de cenar y de dormir.Flora asintió lentamente, pero aún se resistía a soltar su abrazo.Windy se levantó, manteniendo a Flora en brazos, y luego dio varias palmadas para llamar la atención de sus cinco hijos, que seguían alborotando.—¡Niños! Ya, ya. Vamos, es la hora de cenar. Después tenéis que dormir. Mañana tenéis que ir al colegio. Basta de alboroto con Thanos o el Capitán América. Vamos, primero a lavarse las manos, todos.Adam, como el mayor, lo entendió de inmediato y asintió.—Vamos, hermanitos. Mamá dice que primero a lavarse las manos. Luego continuaremos la discusión sobre quién va a proteger a mamá después de cenar, ¿vale?Al oír las palabras de Adam, que era como un pequeño líder, sus cinco hermanos obedecieron finalmente. Se pusieron en fila hacia el lavabo de la pequeñ
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