Hablaron de cosas triviales y, después de un rato, Matilda soltó un grito.—¿Qué pasó? —preguntó Dominic.—Hay algo dentro de mi ropa. No sé qué es, creo que es grande y se siente horrible —se quejó, retorciéndose en la silla en la que estaba sentada mientras luchaba por sacárselo.Dominic se alarmó. —¿Dónde está? ¿Por dónde se metió exactamente? —preguntó, y ella señaló hacia su pecho.—Ayúdame, Dominic. Mis manos no alcanzan a meterse en la ropa para sacarlo. Creo que me está mordiendo —le suplicó.Dominic dudó, ya que se trataba de su pecho y su abdomen, pero el grito de ella lo puso en alerta e intentó meter la mano para buscar lo que fuera que la estaba molestando, pero no podía maniobrar bien ya que ella llevaba un vestido abotonado.—Desabrocha los botones. Por favor, hazlo rápido, me arde la piel. ¡Me está mordiendo! —exclamó, y Dominic comenzó a desabrocharle los botones a toda prisa.Sus manos seguían en los botones de ella cuando Matilda miró hacia el frente y vio que Selen
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