Shawn sonrió cuando su mirada cayó sobre Antonio. Ignorando la mirada asesina que recibía de él, tomó asiento junto a Ruby. —Antonio, ¿cómo has estado? —preguntó con un tono jovial. Sin esperar una respuesta, desvió la mirada hacia Eloise y sus ojos se iluminaron—. ¿Y quién es esta hermosa dama sentada aquí? —Es la prometida de Antonio —respondió Ruby, sonriendo. —¿Prometida? —repitió Shawn, alzando una ceja, con un tono cargado de sorpresa que no parecía del todo sincera. Antonio puso los ojos en blanco, apretando la mandíbula e intentando no dirigirle la palabra, pero cuando lo miró y vio la forma en que observaba a Eloise, la sangre que hervía en sus venas ardió aún más. —¿Qué quieres? —espetó. —¿Eh? —volvió la mirada hacia Antonio y soltó una risita—. ¿Qué quieres decir? —Has venido por algo. ¿Qué es? Shawn negó con la cabeza, mientras una sonrisa ladeada aparecía en sus labios. —¿Y si no tengo ningún motivo? —No has venido aquí solo para sonreír y causar problemas. —A
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