Caminé un poco por el pasillo, bebí más agua, intenté comer algo de la máquina, pero todo tenía sabor a cartón. Yo solo podía pensar en Sebastián, en dónde estaría, en qué estado, si se habría derrumbado del todo.Cerca de las tres de la tarde, Elena llegó. Venía directa del aeropuerto, con una male
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