POV XAVIERRamón, el guardia de seguridad de turno, se aclara la garganta discretamente. Parece tranquilo, como un veterano curtido que ya lo ha visto todo, aunque percibo una ligera tensión en sus hombros.—¿La señorita Ruiz? —repite Ramón con voz mesurada.—Sí. Le pedí que regresara a la oficina —digo mientras me acerco a mi escritorio—. ¿Dónde está ahora?Ramón asiente con comprensión, sin alterar lo más mínimo su expresión.—Ah, la señorita Ruiz. Sí, señor. Me crucé con ella hace un rato.—¿Y?Miro alrededor de la habitación.—Entonces, ¿por qué mi oficina está vacía?—Me dijo que ya había terminado su trabajo, señor. Nos encontramos en el pasillo de afuera. Com
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