24 de Noviembre — 19:45ViernesMiré a mi alrededor confundido, sin saber qué estaba haciendo aquí a esta hora. Ya estaba en el ascensor, a punto de irme, cuando Débora me avisó que mi padre quería hablar conmigo. Vine a su oficina totalmente perdido y seguí igual al darme cuenta de que mi padre no estaba aquí.En mi teléfono había un mensaje de Lívia preguntando si ya iba llegando, me pidió que comprara un medicamento para el dolor de cabeza. Le respondí y miré el reloj una vez más.¿Dónde está mi padre?— Perdona el retraso, uno de los inversores me llamó para hacer unas preguntas y acabó hablando demasiado. — Mi padre finalmente entró en la oficina, sentándose frente a mí. — Gracias por haberte quedado, hijo.— Me preocupé, normalmente no me llamas para conversar a esta hora. — Fui sincero.— No hay nada de qué preocuparse, quiero hablar sobre algo que aplazé por motivos que ya sabes.— ¿Puedes ir al grano? — Pregunté frunciendo el ceño, totalmente confuso.— Claro, bueno, ya no es
Leer más