Vamos detrás de las patrullas, la ciudad es un caos, los hombres de Giacomo siguen a las patrullas, parece una caravana.—Ha sido una noche larga —digo, cierro los ojos y niego angustiada y cansada.—No iba a dejar las cosas así, iba a ir por tu hija.—Lo sé, Giacomo, ahora no importa.—Has sido valiente, Isabela.Sonrío en su dirección.—Y tonta, no fue muy inteligente provocarlo sin tener un ejército para defenderme.—Para eso estaba yo aquí, para eso estaré, seré tu soldado.Quiero reír, pero hasta que no tenga a mi hija en mis brazos sana y salva, nada me da paz.La policía llega, comienza el procedimiento, ya Giacomo les ha explicado dónde está el cuarto de pánico y les ha advertido a las chicas que la policía venia en camino.Veo como se mueven en el celular de Giacomo a través de las cámaras, mi hija sigue dormida, y quiero llorar al verla tan inocente metida en medio de todo esto.Claudio no puede resistirse, hay demasiadas patrullas, demasiados policías, y me encargué de que
Leer más