EPILOGOEl refugio de las promesas.El dolor de la traición tiene un olor muy específico.No huele a sangre ni a fuego, sino a aire viciado, a perfume barato mezclado con el olor a madera de una mesa y cuero de un sofá en una habitación descanso, y con la certeza absoluta de que el mundo, tal como lo conocías, se puede desmoronar en un solo segundo...Mi nombre es Victoria De Souza, ha pasado mucho tiempo desde que esa traición llegó a mi vida. Aún puedo cerrar los ojos y verme allí, de pie en el umbral de aquella habitación contigua al gran salón de eventos de la mansión de los Villegas. Caminaba buscando a Julián decidida a anunciarle que esa misma noche sería su mujer... que dejaría ser esa mojigata virginal que todos conocían.Recuerdos desgarradores golpean mi memoria... el crujido de la puerta al ceder, la penumbra apenas iluminada por una lámpara de pared y, sobre el sofá de cuero, estaba él, practicándole sexo oral a Sofia.Mi prometido y mi mejor amiga.No era solo un desliz,
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