2. Catalina...
Capítulo Especial 2: Catalina de Villagarcía y el trazo del destinoEl viento otoñal susurraba con fuerza a través de los ventanales de la gran mansión de los Villagarcía en el corazón de Londres. En el amplio estudio de arte del tercer piso, bañado por la luz tenue del atardecer, Catalina de Villagarcía, a sus dieciséis años, se encontraba de pie frente a un enorme lienzo en blanco.A diferencia de su hermana gemela Valentina, cuya mente observadora y analítica recordaba a la serenidad de su padre Sebastián, Catalina llevaba encendida en la mirada la pasión indomable y el carácter apasionado de su madre, Victoria.Para Catalina, el arte no era un simple pasatiempo aristocrático... era su forma de respirar y comunicarse con el mundo. Con las manos habitualmente manchadas de grafito o carboncillo y un desorden encantador en sus rizos, la joven heredera de los Villagarcia desafiaba la rigidez de la alta sociedad londinense con una sonrisa radiante.Sin embargo, en las últimas semanas, l
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