El sonido de los altavoces que anunciaban el llamado de embarque para el vuelo hacia Coastal Maine resonó con fuerza, interrumpiendo al instante la emotiva atmósfera que se había instalado entre ellos.Erick se limpió la comisura de los ojos con un movimiento rápido y tosco usando el dorso de la mano. Lentamente, aflojó su abrazo, permitiendo que el pequeño cuerpo de Felix se desprendiera de su pecho, aunque sus manos seguían apoyadas con firmeza en los hombros del niño.—Tengo que irme. Cuídate, Felix. En cuanto regrese, vendré a verte otra vez —dijo Erick.Erick miró fijamente el rostro de su hijo, intentando grabar cada facción de Felix en su memoria para que le sirviera de sustento durante los días que pasarían separados.Felix se quedó inmóvil, con los lips entreabiertos. Sus grandes ojos redondos parpadearon un par de veces, contemplando el rostro de Erick, húmedo por las lágrimas que aún le quedaban. A sus escasos cuatro años y medio, la capacidad cognitiva de Felix no alcanz
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