El cuerpo de Lila se arqueó bruscamente, y un gemido entrecortado y rugoso escapó de sus labios, casi un lamento, casi un suspiro de placer. La sensación fue intensa, arrebatadora, un choque de calor y vulnerabilidad que recorrió cada nervio de su cuerpo. El instante de la ruptura de la barrera fue inevitable, un estiramiento repentino, un ardor profundo, tan íntimo que sintió el aire atrapado en su pecho y los ojos se cerraron por reflejo, como si el mundo se hubiera detenido en aquel segundo.Taylor, sintiendo su cuerpo contraerse alrededor de él, cerró los ojos por un instante, respirando profundamente, tratando de mantener el control del propio deseo que rugió dentro de él. Trabó la mandíbula y todo su cuerpo se tendió, él sabía que tenía que ir con cuidado. La mano grande se deslizó h
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