Una vez que aquel breve pero afectuoso abrazo de hermanos se deshizo, Dave Moreno consultó de reojo su reloj inteligente. Su atlético cuerpo, aún semicubierto, conservaba el calor residual de la cama, y el apetito que despertaba el aroma de la comida hacía que la atmósfera de la mañana se sintiera sumamente viva.—Iré primero a la habitación a asearme y prepararme —dijo Dave con su pesada voz barítona, la cual resonó baja mientras acariciaba fugazmente la coronilla de Elyn con sus toscos dedos—. Berlyn, no te agotes demasiado. Deja que las sirvientas se encarguen del resto.—Sí, Dave. Ya solo me queda acomodar estos platos —respondió Elyn con una sonrisa dulce y reconfortante.Dave se giró, lanzándole una mirada de advertencia tan afilada como burlona a Revano antes de alejarse a grandes zancadas de la cocina, rumbo al ala derecha de la mansión para cambiarse de ropa.En cuanto Dave desapareció tras la puerta del pasillo, Elyn recibió de inmediato la ayuda de la jefa de cocina y de la
Leer más