MARIO—Val, Val, Val, deja de hablar.Siento como si la cabeza se me estuviera partiendo en dos. Y el corazón, maldita sea. Creo que habría sobrevivido mejor al ataque de un hacha que a esto.—Lo siento, amigo —dice él.No sé por qué se disculpa. Acaba de darme una enorme y potencial pieza de ventaja contra Francisco, incluso si es la peor maldita información que he escuchado en mi vida. Val fue a investigar a ese turbio médico privado al que acudía Francisco y, Dios mío.—Está... —No está bien, eso no es lo que es—. Quiero destruirlo, Val.—El médico está dispuesto a testificar bajo juramento que Francisco acudió a él para comprar píldoras de aborto, pero Francisco pagó en efectivo y el doctor dice que no habría forma de probar que él le dio los medica
Leer más