—Mi niña… —susurró, con la voz quebrada. Alexander observaba la escena en silencio, de pie, inmóvil, pero por dentro, todo se movía, todo se transformaba. Ver a su madre así…Ver a Amelia así, era algo que jamás imaginó y sin embargo se sentía correcto, más allá de ser un imbécil, la vida le ha dad
Leer más