Elena narrando¡Finalmente llegamos a la casa de la playa!Después de la noche de la pizza, el foco fue preparar las cosas para ir a la playa. La casa ya estaba lista, pero teníamos que hacer las maletas, los coches y todo lo demás. Fueron dos días de ajetreo, pero valió cada minuto.Las chicas y yo salimos a comprar bikinis. Y en serio, fue divertido ver sus caras al ver las piezas. No sabían si quedarse impactadas o si les gustaban. Mi madre, claro, adoró participar en el jolgorio — eligió un modelo para cada una y hasta dio su opinión sobre las tallas.— ¿Esto es muy pequeño, no? — preguntó Valentina, sosteniendo una pieza de licra roja que apenas cubría su mano.— Es el estilo, hija — respondió mi madre, en portugués, riendo —. En Brasil, valoramos lo que tenemos.Mina se rió bajito, avergonzada, pero también eligió un modelo más atrevido de lo habitual. Hasta Yuna, que estaba mirando la ropa infantil, gritó: "¡Mamá, mira este malla de sirena!"Obviamente los hombres no vieron los
Leer más