Capítulo 37Punto de vista de CalebNo pude dormir.Estaba tumbado boca arriba en el oscuro apartamento, mirando fijamente al techo, con la fotografía de Mia sobre la mesa de la cocina, a unos seis metros de distancia, y cada vez que cerraba los ojos veía la fecha y la hora en la esquina. Hace cuatro días, ella salía del colegio sin sospechar nada, riéndose de algo en su móvil, y alguien estaba allí, a cierta distancia, apuntándole con una cámara.Mi hija. Catorce años, con el pelo castaño y rizado, una bolsa de baile y una risa que llenaba las habitaciones.Alguien la había convertido en el objetivo de su estrategia.Me levanté a las cuatro de la mañana porque quedarme tumbada se había vuelto insoportable. Preparé un café que no probé y me senté en la mesa de la cocina con la carpeta de Marcus abierta delante de mí, leyendo todo de nuevo desde el principio. No porque no lo hubiera entendido la primera vez. Sino porque necesitaba mantener mis manos y mi mente ocupadas con algo conc
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