Capítulo 37
Punto de vista de Caleb
No pude dormir.
Estaba tumbado boca arriba en el oscuro apartamento, mirando fijamente al techo, con la fotografía de Mia sobre la mesa de la cocina, a unos seis metros de distancia, y cada vez que cerraba los ojos veía la fecha y la hora en la esquina.
Hace cuatro días, ella salía del colegio sin sospechar nada, riéndose de algo en su móvil, y alguien estaba allí, a cierta distancia, apuntándole con una cámara.
Mi hija. Catorce años, con el pelo castaño y r