"Déjame ir, déjame ir." Grité mientras él me arrastraba fuera del coche.Mis pies se raspaban contra el suelo áspero, mis zapatos apenas resistiendo mientras él me jalaba como si no pesara nada. El aire frío golpeó mi piel, afilado e implacable, pero no hizo nada para enfriar el pánico ardiendo dentro de mi pecho."Déjame ir, asesino. Déjame ir." Grité e intenté liberarme, pero su agarre era demasiado fuerte.Sus dedos se clavaron en mi brazo, lo suficientemente fuerte para doler, lo suficientemente fuerte para recordarme que luchar contra él era inútil.Mi corazón latía violentamente mientras mis ojos recorrían la sangre y los cuerpos en el suelo. A donde mirara, había muerte.Luché a ciegas, el terror dándome una fuerza que no sabía que tenía. No tenía idea de cómo ocurrió, ningún pensamiento claro detrás de ello, pero de repente mi mano se levantó.Le di una bofetada.El sonido fue fuerte y agudo.El mundo pareció detenerse.Me sorprendí por ello, congelada donde estaba, mi palma a
Leer más