La pregunta no abandonaba mi cabeza.Primero, ¿cómo conocía él a mis padres? No solo a mi padre... sino también a mi madrastra. Y, de alguna manera, ese conocimiento había sido suficiente para que me perdonara la vida aquel día.En el momento en que se dio cuenta de qué sangre corría por mis venas, su actitud cambió por completo, pasando de ser un depredador a algo más. Algo así como un salvador reacio.Pero, ¿por qué?FLASHBACK — EL SECUESTROUn hombre entró en mi visión borrosa. Vestía ropas oscuras y llevaba la capucha calada. Se inclinó sobre mí. Su rostro permanecía en las sombras, pero vi una cosa con claridad cuando se acercó.Vi una gran cicatriz que le atravesaba la mejilla izquierda y bajaba por el cuello. Parecía antigua, de hace años, como una herida que nunca había sanado adecuadamente. La piel estaba levantada y retorcida, pálida contra su tono más oscuro, como si alguien lo hubiera cortado profundamente hacía mucho tiempo y la marca se negara a
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