Punto de vista de CamillaConduje durante lo que me pareció una eternidad, aunque en realidad solo habían sido unos pocos kilómetros, antes de que la adrenalina finalmente empezara a desvanecerse lentamente dentro de mí. Mis manos seguían tensas sobre el volante, aferradas con fuerza casi inconsciente, pero mi pecho se sentía más ligero de lo que había estado en años, como si una carga antigua por fin se hubiera desprendido de mí sin previo aviso.Cuando vi un lugar tranquilo a un lado de la carretera, me detuve suavemente y apagué el motor. Apoyé la cabeza sobre el volante y cerré los ojos durante unos segundos largos, intentando calmar el ritmo acelerado de mis pensamientos.La gala seguía repitiéndose en mi mente una y otra vez, como una película imposible de detener. El rostro de Chen, desesperado y en pánico, cuando levanté los papeles del divorcio frente a todos. Su madre, allí de pie, completamente sin palabras, con todas sus amenazas, su control y su autoridad volviéndose inút
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