Punto de vista de RichardEl instinto me decía que mantuviera la cabeza fría y no entrara en pánico, pero era imposible.—Reina, por favor, cálmate —le rogué, pasando mis manos alrededor de su cintura.Se veía completamente alterada, y yo sabía de sobra que tenía motivos más que suficientes para ponerse así.—No me digas que me calme. No lo hagas, Richard. Son mis hijos. Lo son absolutamente todo para mí, ¡así que no me pidas que me calme! —me gritó con desesperación.—¿Hijos? ¿De qué estás hablando? —el corazón me dio un vuelco al escucharla decir eso. Eran de los dos, no solo suyos. Los habíamos tenido juntos, así que ¿por qué carajos hablaba en primera persona?Echando chispas, dio media vuelta sobre sus tacones y regresó directo a la habitación de la que acababa de salir, con el dolor pintado en todo el rostro. Apenas lograba procesar lo que estaba pasando cuando me agaché para recoger el teléfono, apretándolo con fuerza entre mis manos.Se me abrieron los ojos de golpe y miré fij
Leer más