Lucca asintió con la cabeza y le dijo a Alessandro:—Sí, tenemos un contrato. Necesitamos terminar de filmar la primera temporada.En aquel momento, el director le había implorado que siguieran grabando, diciendo todo tipo de cosas bonitas hasta que su garganta se secó y parecía lamentable. Lucca sintió pena por él, así que accedió. Sin embargo, lo más importante es que le parecía un programa bastante interesante; es posible que no hubiera aceptado otros proyectos.Alessandro miró a Lucca con sorpresa y deleite; era la primera vez que el niño le hablaba tanto por iniciativa propia. Su corazón se sintió tan dulce como si estuviera lleno de miel. Las otras niñas estaban cerca, parloteando, diciendo algo cada una a su vez. Si hubiera sido el antiguo Alessandro, las habría echado hace mucho tiempo, pero ahora disfrutaba de ese ambiente y, de repente, sentía que la vida en el hospital ya no era tan tediosa.Sin embargo, los momentos felices pasan rápido y los niños tuvieron que marcharse.
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