Berta suplicó que él la ayudara a resolver el problema, y él, aunque de mala gana, lo hizo.Este incidente había ocurrido hacía muy poco, e Isabel ya estaba causándole problemas nuevamente.Las personas tienen límites. Isabel había cruzado ese límite repetidas veces, así que no podían culparlo por ser descortés.Isabel pensó que el asunto ya estaba cerrado y, como Alessandro la había ayudado a resolverlo, creyó que no había necesidad de mencionarlo otra vez.Pero ahora Alessandro volvía a sacar el viejo asunto, con una expresión de disgusto e irritación.Su corazón parecía haber sido apuñalado varias veces, sangrando abundantemente, y el dolor hacía que todo su cuerpo temblara.—¡Alessandro, eso ya quedó atrás! —dijo Berta al ver el rostro pálido de Isabel, sintiendo lástima por ella.Esta chica... todo lo que hizo fue por ti, ¿verdad?Ella había visto a Isabel pasar toda la noche buscando contactos, y cuando finalmente encontró a alguien, ya era pasada la medianoche.¡Pero Alessandro
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