Ella pensó que, al acercarse, él buscaba un beso o un abrazo, pero...—Puedes quedarte con la habitación de arriba. Sophia se detuvo al pie de la escalera, mirándolo con los ojos muy abiertos.—¡Qué! Yo... quiero decir... ¿Y tú? —preguntó rápidamente, intentando disimular su vergüenza.Marcus no la miró. —El sofá está bien.Ella frunció el ceño. —Eso es ridículo. Quiero decir, esta casa parece lo suficientemente grande para nosotros dos.—Es solo por esta noche. Lo que quiero decir es que solo una habitación está lista... Prepararé la otra para mañana... por ahora, esto es temporal.—El exilio también —respondió ella en voz baja.El silencio volvió a reinar, pero no era un silencio estruendoso, sino uno más bien tenue.La casa crujió suavemente al caer la noche, pero afuera, el viento rozaba los árboles y sonidos desconocidos reemplazaron el bullicio de la ciudad.Sophia dejó su bolso en el suelo. —Basta ya… Basta, no está bien… No tienes por qué castigarte con tus líneas borrosas y
Leer más