Mientras Damien salía de la empresa y se dirigía a su coche, su teléfono sonó. Un gruñido escapó de sus labios cuando vio quién estaba llamando, pero no tenía otra opción, así que contestó de mala gana.—¿Qué pasa, Evelyn? —dijo mientras conectaba su teléfono al airpod, frunciendo el ceño al encender el coche y comenzar a conducir hacia su casa.—Damien… —la voz de Evelyn era baja, como si hubiera estado llorando.A Damien no le importaba en lo más mínimo, pero no era un animal, y ciertamente no lo habían criado para ignorar a alguien que parecía estar en apuros.—¿Estás bien? —preguntó al oír un leve sollozo, confirmando su sospecha. Conociendo a Evelyn, no le sorprendería que todo fuera una actuación.—Acabo de recibir una llamada de mamá… papá ha… —empezó a decir, pero otro tono interrumpió la llamada, y el corazón de Damien se aceleró cuando vio que era Harriett quien lo llamaba.Se sintió irreal, ya que ella nunca lo había llamado desde el divorcio. Siempre era él quien la buscab
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